No nos tomamos tan en serio, no como deberíamos pero tampoco como en verdad, lo hace el resto.
Aún no tenemos demasiado claro por qué hacemos esto que hacemos, sea lo que sea, el camino ira despejando las dudas, a menos que sea la ruta hacia un barranco…
Nuestras letras no están en venta, aunque de vez en cuando las arrendamos, eso si, cobramos caro.
No es tan divertido ser un marginal atrapado entre letras, imágenes y sonidos estridentes, aún así, no estamos prendidos a la idea de mamar la sobrevalorada normalidad.
Hay mucho no, nada, nunca, jamás y me apesta en nuestras voces, eso no quiere decir que odiemos todo, tan solo a la mayoría.
No tenemos una línea en específico, tan sólo lo que los susurros en nuestras mentes piden no acribillar con adjetivos y de vez en cuando, cuando los ánimos no están pajeados (o sea, casi nunca), con uno que otro dibujo de la gente del taller de comics.
Ya no se me ocurre como seguir rellenando esta bazofia, por qué cresta tenían que ser diez…
Hay mucha gente por ahí que anda apostando en contra de nosotros, haremos que se atraganten con sus malditos churrascos de medio centavo, no es una amenaza… no creemos en la violencia.
Creemos firmemente en lo que dice Butch en Pulp Fiction: That’s how you’re gonna beat ‘em. They keep underestimating you. (No sean pajeros, busquen la traducción por su cuenta.)
Finalmente, no buscamos ser legión, aunque no nos vendría mal uno que otro carne de cañón en nuestra party, para blindar con su cuerpo nuestros tanques, cuando venga el tercer impacto y los dragones de siete cabezas que promete la Biblia…